31 julio 2009

Comprensión Lectora: su importancia.



COMPRENSIÓN LECTORA:

Su importancia.

Por: Jahassiel Garzón Ugalde

jahassiel@gmail.com


Este artículo pretende expresar la importancia de la comprensión lectora como catalizador de aprendizaje.


Cuantas veces los maestros de nivel superior nos hemos preguntado, cómo, a pesar de que nuestros alumnos saben leer, no comprenden lo que leen, y cómo es que ellos aplican los nuevos conocimientos adquiridos por la lectura en su vida cotidiana. Sí lográramos responder a estas preguntas tal vez podremos ayudar al alumno a clarificar sus ideas, a que decodifique y explique el mundo, pero sobre todo, a que aprenda a modificarlo generando nuevos conocimientos.

Para ello, es importante saber que la lectura es una habilidad básica y uno de los aprendizajes más significativos para el ser humano, que permite aumentar su coeficiente intelectual, que proporciona capacidades cognitivas importantes para dar soluciones a problemas académicos, profesionales, sociales y culturales en los que está inmerso. La lectura implica no sólo la obtención de información sobre la veracidad de contextos en nuestro mundo exterior, sino como dice Tapia (2005:63) “Implica una actividad motivada orientada a una meta, y cuyo resultado depende, por tanto, de la interacción entre las características del texto y la actividad del lector, que, cuando afronta la lectura, no lo hace desde el vacío, sino teniendo en cuenta distintos conocimientos, propósitos y expectativas”. Sin embargo, tal vez será importante hacer hincapié de dónde vienen esos conocimientos, cómo los adquiere el alumno, es decir; ¿cómo aprende el alumno a construir significados cuando lee un texto?, sí, en primer lugar en México se lee poco, (Paul & Vargas, 2001) -el promedio de lectura por habitante en México es de 2.8 libros anuales-, y en segundo lugar, no comprende lo que lee. Debemos de tomar en cuenta estos datos para establecer las actividades del estudio, qué relación tendrá el alumno con su rendimiento académico ya que existen diferentes características para desarrollar un estrategia de comprensión lectora que dependerá en gran parte de los intereses y características del alumno. Es decir, William Rohwer, 1984 (citado por Bárbara Greybeck, 1999), dice que el éxito académico depende en parte de características individuales como la habilidad intelectual, la motivación y las experiencias previas del estudio. Por eso es importante entender cómo se perciben los textos que se leen, qué pretende comunicar el autor, cuál es el significado, y cuál el mensaje. Para ello, se debe considerar lo que dice McDowell 1984 citado por Cassany, que existen microhabilidades de la comprensión lectora que nos permiten entender un texto a detalle, construir significados, estructurar mensajes y sobre todo argumentar sobre un tema; de ahí las recomendaciones del autor con variaciones de Cassany que a continuación se detallan:


1. Palabras y frases

- Reconocer palabras y frases y recordar su significado con rapidez.

- Reconocer que una palabra nueva tiene relación con una palabra conocida.

- Reconocer la relación entre diversas formas de la misma palabra: flexión, derivación, composición, etc.

- Utilizar el contexto para dar significado a un palabra nueva.

- Elegir el significado correcto de una palabra según el contexto.

- Saber elegir en un diccionario la acepción correcta de una palabra en un contexto determinado.

- Saber pasar por alto palabras nuevas que no son importantes para entender un texto.

2. Gramática y sintaxis

- Saber controlar la gramática de las distintas partes de la frase.

- Identificar el sujeto, el predicado, y el resto de categorías de la oración.

- Identificar los referentes de las anáforas y de los deícticos.

- Reconocer las relaciones semánticas entre diferentes partes de la frase.

3. Texto y comunicación: el mensaje

- Leer en voz alta.

- Entender el mensaje global.

- Saber buscar y encontrar información específica.

- Discriminar las ideas importantes de las secundarias o irrelevantes.

- Comprender el texto con todos sus detalles.

- Traducir determinadas expresiones a otras lenguas.

- Dividir el texto en sintagmas o partes significativas.

- Saber leer a una velocidad adecuada al objetivo del lector y a la facilidad o dificultad del texto.

- Poder seguir la organización de un texto o de un libro.

- Identificar la idea o ideas principales.

- Y saber leer entre líneas, es decir, comprenderá la idea no formulada explícitamente.

Sobre estas recomendaciones será importante resaltar, como dice Cassany et al. 2000, “que los recursos didácticos para desarrollar la comprensión lectora en el aula son variadísimos y prácticamente interminables. Abarcan desde los ejercicios más tradicionales y mecánicos de adquisición del código (lectura fragmentada de sílabas, repetición oral, etc.), hasta las propuestas más comunicativas de captar el sentido global del texto, pasando por las típicas lecturas con cuestionarios de comprensión.”

Sin embargo, para encontrar una actitud crítica en la comprensión lectora y construir significados ésta la Metacognición, que según Antonijevick y Chadwick (1981-1982), es el grado de conciencia que tenemos acerca de nuestras propias actividades mentales, es decir, de nuestro propio pensamiento y aprendizaje. Y para lograrlo existen herramientas monitorias como: mapas mentales, mapas conceptuales, tablas de lectura, entre otras que son utilizadas para organizar la información y darle significado a los nuevos conceptos que se adquieren, permitiéndonos más adelante dar nuevos puntos de vista sobre lo comprendido.

Asimismo, para Flavell (1976) la metacognición se refiere al conocimiento que uno tiene sobre los propios procesos y productos cognitivos (mentales) o sobre cualquier cosa relacionada con ellos, es decir, se trata de tener la capacidad de percibir, comprender y reflexionar sobre las sensaciones propias y de los demás. Por eso las estrategias metacognitivas permiten mejorar el funcionamiento del autoconocimiento y autocontrol del lector en los procesos de la comprensión lectora. Tomando en cuenta lo siguiente:

-Repaso de fragmentos de un texto previamente leídos o lectura anticipada de fragmentos posteriores.

-Identificación de la idea principal de un texto.

-Análisis de la validez de la solución de un problema.

-Activación del conocimiento previo relevante para resolver un problema.

-Utilización del contexto para descubrir el significado de palabras desconocidas.

-Formulación de inferencias para tratar de aclarar los aspectos confusos, incompletos o inconsistentes de un texto o de un problema. (Campanario, 2009).

Realizando con disciplina lo anterior el alumno podrá ser capaz de extrapolar lo aprendido en las aulas para aplicarlo a situaciones novedosas que lo lleven a ser un sujeto crítico ante lo que está leyendo. Es decir, lo que le permite al ser humano tener un pensamiento crítico es comprender lo que lee y trasladarlo a la abstracción para que conecte con el medio en el que está inmerso, Kurland (2000). Y eso se puede lograr en el proceso enseñanza aprendizaje, fuese cual fuese el significado que cada alumno tenga de la realidad con el papel que juega el maestro dentro del aula, porque permite, independientemente a la técnica didáctica que utilice ayudar al alumno a encontrar la libertad interpretativa, la imaginación, la creatividad, a orientarlo en sus ideas, y a reflexionar sobre el propio conocimiento.

Finalmente, leer y comprender lo que se lee es toda una aventura, que lleva al lector por caminos ignotos, ricos en experiencias por los que tal vez nunca imaginó cruzar porque van de la realidad a la fantasía, de las emociones más sublimes a las más abyectas, y de la ignorancia a la sabiduría. Leer y comprender lo que se lee, tendrá como principal objetivo; la construcción y creación de nuevos conocimientos.


Referencias documentales.

Cassany, D.; Luna, M, y Sanz, G. (2000). Enseñar Lengua. Sexta edición. Ed. Graó. Barcelona, España.

Campanario, J. (2009) La metacognición en el aula. Departamento de Física de la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España. [En línea] Disponible en: http://www2.uah.es/jmc/

Cuentos, F.; Domínguez, A.; Miera, G. y De la Vega, M. (1997). Diferencias individuales en el pensamiento léxico. Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo, España.

Díaz, M.; Flores G.; Felipe Martínez (2006). PISA 2006 en México, Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. [En línea] Disponible en:http://www.oei.es/evaluacioneducativa/pisa2006-w.pdf [Accesado el 15 de julio de 2009].

Greybeck, B. (1999). La metacognición y la comprensión de lectura. Estrategias para los alumnos del nivel superior. Revista de Educación / nueva Época Núm. 8 / enero-marzo. [En línea] Disponible en http://educacion.jalisco.gob.mx/consulta/educar/08/8educar.html

Kurland, D. (2000). Critical Reading v. Critical Thinking. Traducido por Eduteka, Julio 2003. [En línea] Disponible en: http://www.criticalreading.com/critical_reading_thinking.htm

León, J.A. (2004). ¿Por qué las personas no comprenden lo que leen? Psicología Educativa, Vol. 10, Nº. 2, 2004, Madrid. pags. 101-116.

Paul, C. & Vargas, A. (2001). “México, inmerso en el analfabetismo funcional, una catástrofe silenciosa” en el periódico La Jornada [En línea] Enero 2001, disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2001/01/15/03an1cul.html [Accesado el 20 de julio de 2009].